Papel, Word y el chat
La nota de la consulta está en un archivo, el examen llegó por WhatsApp y la cita está en otra agenda. Armar la historia completa de un paciente toma más que atenderlo.


La historia en una carpeta, el consentimiento en otra y el examen en el WhatsApp del médico. Una historia clínica electrónica junta todo eso en la ficha del paciente, pegado a su cita y a su pago.
La nota de la consulta está en un archivo, el examen llegó por WhatsApp y la cita está en otra agenda. Armar la historia completa de un paciente toma más que atenderlo.
Se firmó, eso seguro. Pero está en una carpeta, en una caja o en la casa de alguien. Justo cuando hay que mostrarlo.
Si la historia está en una carpeta compartida, la ve cualquiera que tenga el computador abierto. Y es el documento más reservado de tu consultorio.
Cada clínica está separada a nivel de base de datos, con reglas atadas a su identificador y probadas con pruebas automáticas.
La información viaja cifrada y se guarda cifrada en disco. Los respaldos son automáticos.
Las operaciones sensibles se deciden en el servidor, no en el navegador de quien está usando el sistema.
Si te vas, te los llevas. No se venden, no se comparten y no se entrena nada con datos de tus pacientes.
El detalle técnico, sin letra pequeña, está en seguridad y datos.
Esto es lo que piden las normas a quien lleva historias clínicas, dicho en simple. Cumplirlas es responsabilidad de cada prestador, no del software que use.
La Resolución 1995 de 1999 es la base. Define la historia como un documento privado, obligatorio y sometido a reserva: un tercero solo la conoce con autorización del paciente o en los casos que dice la ley. Cada anotación lleva fecha, hora y nombre de quien la hizo, y el consentimiento informado es uno de sus anexos.
Permite llevarla en computador, con condiciones: que no se pueda modificar lo ya registrado, que nadie sin autorización la vea, que no se pierdan registros y que quede claro quién escribió cada cosa y cuándo. La custodia es del prestador que la generó.
La Resolución 839 de 2017 fijó el tiempo: mínimo quince años desde la última atención, cinco en archivo de gestión y diez en archivo central. Por eso importa poder exportar tu información si algún día cambias de proveedor.
La Ley 2015 de 2020 creó la historia clínica electrónica interoperable: que los datos clínicos relevantes de cada persona se intercambien entre prestadores por una plataforma que dispone el Gobierno nacional. Dice además que el paciente es titular de su historia y puede pedirla por medio electrónico, gratis, completa y rápido. Una corrección no borra lo anterior: se agrega el dato nuevo con fecha, hora y quién lo corrigió. La custodia sigue en cada prestador.
La Resolución 866 de 2021 definió cuáles son esos datos: identificación de la persona, el contacto con el servicio de salud, las tecnologías usadas y sus resultados. Los prestadores deben incorporarlos en sus registros. En 2025, la Resolución 1888 adoptó el Resumen Digital de Atención (RDA), que se arma con esos mismos datos y se implementa por etapas.
La Ley 1581 de 2012 clasifica la información de salud como dato sensible: tratarla exige autorización explícita del paciente, salvo excepciones de ley. Tu clínica es la responsable del tratamiento y SANEO actúa como encargado. Lo explicamos en qué te exige la Ley 1581.
En julio de 2026 el Ministerio de Salud publicó un proyecto de resolución para reunir en una sola norma las reglas de la historia física y electrónica. Un proyecto no es norma: mientras no se expida, la referencia sigue siendo la de arriba.
Esta guía no es asesoría legal. Para tu caso, consulta con un abogado o con la secretaría de salud. Revisada en octubre de 2026.
En un sistema que atiende a muchas clínicas, la separación no puede depender de que un programador se acuerde de filtrar.
La ley pide que la corrección no borre lo anterior. Pregunta cómo queda registrado quién corrigió, qué y cuándo.
La historia se guarda por años. Si no puedes exportar tu información completa, en la práctica no es tuya.
Pide la respuesta por escrito: qué existe hoy y qué está en camino. Vale para cualquier proveedor, incluidos nosotros.
Hay más: doce preguntas para hacerle a un software clínico antes de firmar.
Es la historia clínica llevada en un sistema de información y no en papel: el registro cronológico de la salud del paciente y de cada atención. La Ley 2015 de 2020 la define y regula su interoperabilidad.
Sí. La historia admite adjuntos por atención, así que el examen queda en la consulta a la que pertenece. Los demás documentos del paciente viven en su ficha.
Desde un enlace propio, en su celular. Lo firma digitalmente y el documento queda asociado a su historia.
Quien tenga permiso. Cada trabajador entra con su usuario y su rol define qué ve. Ninguna otra clínica puede ver tus datos.
Ningún software hace eso. El cumplimiento es de la clínica y la habilitación la da la secretaría de salud. SANEO te da las herramientas para llevar la historia ordenada, protegida y con permisos.
La migración avanzada se cotiza según el volumen y la calidad de los datos. Cuéntanos en qué formato las tienes hoy.
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Te mostramos la historia, el consentimiento y los adjuntos funcionando, paso a paso. Prueba acompañada de 14 días o 50 citas, sin tarjeta.